UN DÍA DE TRABAJO CON SCHAFIK
Tirso Canales

El día uno de marzo de 1968, llamamos a Schafik de modo urgente
El llegó a la Universidad en menos de una hora
Yo era el Secretario General del Sindicato de Trabajadores Universitarios
En aquel tiempo el STUS era uno solo, combativo, solidario…
y transcurría la Segunda Huelga de Maestros
de ANDES 21 de Junio
Contiguo al Centro de Cómputo abrimos la oficina de trabajo
Tres Compañeros informaron sobre nuevas capturas de personas
sacadas de sus viviendas de noche por cuerpos represivos…
Schafik anotaba detalle tras detalle
y analizaba todo de conjunto
En aquel tiempo los correos le llevaban informes en papelitos
del  tamaño de una caja de fósforos
“bien doblados”: listos para tragarse en cualquier emergencia
De aquel modo se establecían reglas de seguridad
y se relacionaban los hechos
de manera realista para descubrir los objetivos enemigos…
La represión política del coronel de turno en el gobierno era brutal
como eran brutales casi todos los militares en El Salvador…
La Capital y Santa Ana
eran de costumbre, las ciudades con más gente apresada…
Fidel Sánchez Hernández como un centauro loco
“chafaroteaba” desde la Presidencia:
“¡No se me atraviesen!”
Schafik llegó a las ocho a. m. al Sindicato aquél día
y no paró de trabajar minuto tras minuto
Con lápiz y papel y su buena cabeza hacía muchas cosas,
de vez en cuando sorbía unos tragos de café
El era un Capitán muy competente, como dijo Fidel Castro
comentando el deceso
del Compañero que volvía de Bolivia, del ascenso al poder de Evo Morales
El día que les cuento, Schafik llegó temprano
con la misma agilidad de la mañana:
a los pocos minutos de avisarle
que el cadáver de Saúl Santiago Contreras
aquel uno de marzo por la madrugada
había sido lanzado a la entrada de la Facultad de Ingeniería de la UES
Calle de Zacamil
Dos días antes de ser asesinado, Saúl, fue detenido por la Guardia
cuando
con otros compañeros,
tomaron el portón de una fábrica
de cajas y envases
en la zona industrial
de Soyapango
como apoyo a la Segunda Huelga de Maestros
que estremeció al país
más que un temblor arriba de seis grados…
Saúl Santiago Contreras fue miembro de la clase obrera
por años trabajó en la fábrica “La Estrella de los Safie”
y era Dirigente sindical creativo y abnegado…
Recuerdo que metíamos por partes los aparatos de sonido a la Plaza Libertad
en medio de las filas de cientos de soldados
que apostaba el gobierno para meterle miedo a la ciudadanía
En la base de la estatua del “Ángel de la Libertad,”
Saúl, armaba pronto los aparatos de sonido
y estábamos listos para agitar con ganas al pueblo reunido
¡Gran  dirigencia hacíamos en el Departamental San Salvador
con Rafael Aguiñada Carranza, Saúl, Carlos Marín y Domingo!
En el Partido, más de uno
nos decía de manera irónica
“Comité Centralito”,
y aquello creaba “espinas” aunque fueran bromas…
Esa noche, Saúl, vestía con su chumpa de “melón desteñido”
dispuesto a la campaña solidaria
ayudando a los Maestros que pedían una palmada de ánimo en su lucha
Le vimos optimista, con sonrisa tranquila
Nadie hubiera creído
que  aquel obrero recto, bueno y diligente sería asesinado de aquel modo siniestro
“por el hombre del corvo”:
un coronel alto, flaco y de sombrero, director de la Guardia
que  llevaba colgado en el hombro
y desenvainado todo el tiempo
un machete largo que medía más o menos un metro
de terror político a la vista del pueblo
La Guardia fue durante un siglo
el odio uniformado de los terratenientes
emparentado con el fascismo de la burguesía
que vino a El Salvador como “perra pateada” en otros lados
a vengarse con la “gente hospitalaria” del país
según le llaman los medios de los ricos
a quien aguanta cualquier humillación de los patronos
Los grandes corazones de los trabajadores clavaron en el suelo sus carteles
así fueron barridos y cazados ciegos
Esa no era ilusión de la “democracia representativa”
que los militares comían cada día como chatarra yanqui
“La Guardia terminó a puros balazos los piquetes de obreros
que ocupaban las puertas de las fábricas

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Los Compañeros apresados por la lucha de clases
aumentaron decenas la cuenta represiva:
obreros, estudiantes, intelectuales, sindicalistas muchos…
Se volvió necesario reorganizar la lucha con urgencia y táctica más fuerte
de otro tipo:

El Partido Comunista que era gran estudioso del proceso revolucionario,
definía y redefinía su estrategia política de alianzas y acciones…
Había descubierto
en las tesis de Rafael Aguiñada Carranza, nuevas fuerzas con nuevos contenidos
y eran signos nacientes de una etapa en ascenso…
Schafik era maestro dirigiendo a la izquierda
advertía los brotes sociales tan pronto aparecían,
además le gustaba ser inteligente, tenaz, trabajador, creativo,
parecía poeta peleando con los diablos y los dioses de un poema
cuando estaba
analizando causas y efectos de cuestiones políticas…
¡Eso ya era decir, cosa más grande!
Schafik sabía
lo que debe ser un cuadro dirigente del Partido Marxista-leninista
Rayó sobre un papel
las  palabras en línea:
denunciar… atacar hasta vencer al terror militarista!
¡Aquel punto correcto de consigna
debía penetrar, hondo y con furia en la conciencia!
Examinamos las fotografías del cadáver macheteado de Saúl
que un compañero tomó y reveló a primera hora
A pesar del dolor
dispusimos publicar las fotos de los restos del Compañero asesinado
Comunicamos el doloroso pésame a la familia
y al Sindicato de la Industria Textil, del que era Dirigente
Ofrecimos disculpas
por la crueldad mostrada en las fotografías que llegaban al pueblo
en forma de bandera ensangrentada
pero no vencida,
con pedazos del cuerpo  de un obrero
que exhibían el odio de los militares
Schafik y yo, trabajamos  durante todo el día
y entregamos en horas de la tarde
a los “Canillas” voceadores,
la edición del Periódico del Pueblo
que de inmediato pusieron los pulmones al aire
con la denuncia del asesinato de Saúl que penetró en los barrios…
Casi ninguna radio “daba” “noticias” de aquel tipo
y la televisión de radio-prensa apenas empezaba…
¡Campeonísimo era Opinión Estudiantil, “periódico con huevos y cerebro”
como decía el pueblo, por si dudaban de su ser “machista”!
Entre las fauces de docenas de fábricas
alineadas en la carretera de Ilopango
donde la Guardia capturó a Saúl
nació una buena parte del proletariado nuevo, industrial del país
en la década dura de los años 60 de las grandes batallas populares
del primer Candidato de izquierda a Presidente, Doctor Fabio Castillo Figueroa,
que obtuvo cien mil votos “comunistas”
según despotricaba la derecha en sus medios
La nueva clase obrera
se formó
con  fuerza joven
que llegó del campo en busca del trabajo
de la “industrialización sustitutiva de las importaciones”…
El Mercado Común subió como la espuma
y también como espuma desapareció
Los militares lo mataron a balazos, invadiendo a Honduras en el 69
con el “Diablo Velásquez” como “Jefe Invasor”
y Fidel Sánchez Hernández, como su Comandante General
Aquel proletariado nació de la explotación de los capitalistas locales
que soñaban con su  “imperialismo” propio, de ellos
para imponerlo en América Central
La nueva clase obrera, educada por el Partido Comunista
reforzaría con cuadros probados en la lucha de calles
a los grupos guerrilleros que luego surgirían
y produjo oradores y oradoras de alta calidad forjados por la lucha…
¡Lástima que la memoria corta de los insensibles
se haya olvidado de la Gran Dirigente,
del Sindicato de la Industria Textil, Febe Elizabeth Velásquez
y del célebre “Volcán en Erupción”
que nuestra clase obrera tenía en Juan Chacón…
En el surgimiento de aquella historia férrea trabajó Schafik Hándal
con  ahinco
junto a muchas y muchos camaradas,
que deveras luchábamos
por el triunfo de la revolución salvadoreña…
El se movía con destreza en la clandestinidad de pequeños espacios
como un alfil cruzaba raudo en el tablero del militarismo en las ciudades
“cuando meterse a revolucionario” no era cosa de chiste
nos movíamos como el agua debajo de la tierra…
Mucho ayudaba la educación conspirativa que practicábamos a diario
con honor de activistas
y hasta llegamos a creer que aquel instinto
de caminar como venado sigiloso
era nato en nosotros…
Schafik andaba rasurado y usaba gafas oscuras con normalidad
Viajaba medio hundido en el asiento delantero de su carro
Era profundo desplazándose en la vida común a perfil bajo sin perder el tiempo
No era ostentoso por hacerse notar
ni le interesaba que la gente dijera que era un gran dirigente…
El pueblo le llamaba, Compañero Schafik…
Como empecé diciendo:
era el uno de marzo del 68,
en el país que 13 años después
no tuvo otro camino
que defenderse como pueblo en guerra…

 

   
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